Cómo afrontar la «depresión por la COVID-19»: azul, roja y negra

Cómo afrontar la «depresión por la COVID-19»: azul, roja y negra

Azul = depresión, rojo = ira, negro = desesperanza
La prolongación de la crisis de la COVID-19 pone en alerta la salud mental
Hay que llevar una vida regular y controlar el estrés

#La señora Kim se enfada con facilidad últimamente. Le invade una sensación de enfado sin motivo aparente. Aunque, si lo analizamos bien, sí hay una razón. Debido a las consecuencias de la COVID-19, su marido se quedó sin ingresos y se vieron obligados a vivir a costa de su hijo, con el que ya convivían. Al principio, pensaba que era una suerte tener a un hijo al que la COVID-19 no le afectaba. Sin embargo, con el paso del tiempo, la situación económica se fue deteriorando y, aunque se sentía culpable por tener que depender de su hijo, la situación le resultaba muy incómoda. El hijo, quizá porque cada vez le resultaba más una carga, empezó a darle a entender poco a poco que la situación le incomodaba. Aunque esta situación le deprimía, pensaba que no tenía otra opción. Sin embargo, con el paso del tiempo, el resentimiento hacia su hijo fue creciendo. Al intentar reprimir ese resentimiento en su interior, ahora ya ha pasado de ser simple resentimiento a convertirse en rencor y enfado. Por mucho que él se haga cargo del alquiler y los gastos de manutención, le enfada que, después de haberle alimentado y criado, la ignore como si no valiera nada por no poder ganar dinero. Como me da vergüenza decírselo a mi hijo, no puedo decir nada y acabo descargando mi ira en mi marido, que no tiene la culpa, por lo que las discusiones de pareja también han aumentado. A mi marido ya le cuesta bastante lidiar con el mal humor y la irritabilidad habituales de su mujer, pero se siente totalmente injustamente tratado cuando ella se enfada de repente con él sin que él haya hecho nada malo. Aunque sabe que no es culpa de su marido, no puede controlar sus emociones.

El «corona blue», que hace referencia a la ansiedad y la depresión provocadas por la crisis del nuevo coronavirus (COVID-19), se está extendiendo, a medida que la pandemia se prolonga, al «corona red», que denota una creciente ira, y al «corona black», que refleja la desesperanza ante la idea de que «esta situación no vaya a terminar nunca». En este contexto, «red» significa ira y «black», desesperanza.

Si el «corona blue» provoca ansiedad, depresión, sensación de aislamiento y apatía, el «corona red» manifiesta resentimiento, ira, irritabilidad, nerviosismo, falta de control emocional y violencia. El «negro del coronavirus» va acompañado de desesperanza, frustración, pesimismo y vacío. Lanzar insultos racistas en restaurantes, supermercados o en la calle, agredir físicamente a los empleados de los establecimientos que piden que se lleve puesta la mascarilla o tirar objetos dentro de los locales son manifestaciones del «rojo del coronavirus», mientras que tomar una decisión extrema debido al pesimismo ante la situación actual puede considerarse una expresión del «negro del coronavirus».

Las formas de gestionar la «depresión por el coronavirus» (azul, roja y negra) son similares. Lo primero es llevar una vida regular. Es recomendable buscar y practicar actividades como dar paseos o hacer ejercicio, dentro de lo que permita la situación actual. Intentemos dedicarnos a alguna afición, aunque sea a propósito, y aprendamos cosas nuevas. Protejámonos de la exposición excesiva a la información. En especial, la información errónea y las noticias falsas pueden avivar la ansiedad, el estrés y la ira. El estrés es la raíz de todas las enfermedades. Sería ideal no sufrir estrés, pero, en la práctica, eso es imposible. Si es inevitable que se acumule, lo importante es cómo lo gestionamos. Por lo tanto, debemos esforzarnos de forma consciente e intencionada para poder liberarnos de él en cada momento. No es fácil, pero conviene analizar la propia situación con un pensamiento positivo y una visión optimista; si surgen sentimientos negativos, es recomendable liberarlos hablando con la familia, los amigos o conocidos, haciendo ejercicio o dedicándose a un pasatiempo. Si aún así no se alivia, detengamos por un momento los pensamientos y las tareas que estemos realizando y respiremos profundamente. El efecto será mayor de lo que imaginamos. Lo más importante es animarnos a nosotros mismos y enviar consuelo y apoyo a los demás.

No obstante, si la sensación de tristeza persiste y no consigues controlar tus emociones ni tu ira, te recomendamos que acudas a un profesional.

▶Consultas: (213) 235-1210

Moon Sang-woong / Especialista en asesoramiento psicológico de la clínica Neighbour Care